el cocodrilo, el león y el tigre
by Matías Arturo Benítez Bajo



First published 2026 by scribbin.com www.scribbin.com Text and illustrations © 2026 Matías Arturo Benítez Bajo Created with scribbin.com AI-powered storybook creator All rights reserved. Printed and bound by scribbin.com Digital Press

By Matías Arturo Benítez Bajo
En una sabana inmensa vivían tres animales muy distintos. Un cocodrilo llamado Camilo nadaba en el río de aguas verdes, mientras un león con una melena enorme, parecida a una nube café, vigilaba desde la orilla. Cerca de ellos descansaba un tigre de rayas negras, un viajero que había llegado de tierras lejanas buscando aventuras.

De repente, el cielo azul se tornó de un color gris oscuro y el viento comenzó a soplar con fuerza, haciendo bailar a los árboles. —Va a llover pronto —dijo el Tigre, observando las nubes con preocupación. El León sacudió su gran melena y respondió con orgullo: —Yo no le temo a un poco de agua.

El Cocodrilo salió del agua y advirtió seriamente: —Esta no es una lluvia normal, amigos; es una gran tormenta. Tenía razón, pues al instante cayeron gotas pesadas y el río empezó a crecer rápidamente. El viento rugía tan fuerte que empujaba las ramas hacia todas partes.

Un viejo árbol no resistió la fuerza del viento y cayó con un gran estruendo, bloqueando la entrada de una cueva. Dentro de ella, muchos animales pequeños chillaban asustados porque no podían salir. Los tres grandes amigos se miraron, sabiendo que tenían que actuar rápido para ayudarlos.

—¡Yo lo moveré! —rugió el León, empujando el tronco con todas sus fuerzas, pero el árbol era demasiado pesado y no se movió ni un centímetro. El Tigre intentó buscar un hueco, pero el tronco estaba firmemente atascado en el lodo. Necesitaban un plan mejor y más fuerza.

—Si empujamos los tres al mismo tiempo, será más fácil —sugirió el Cocodrilo. Entonces, el León empujó con sus fuertes hombros, el Tigre ayudó desde el otro lado y el Cocodrilo usó la potencia de su cola. —¡A la una, a las dos y a las tres! —gritaron al unísono.

Poco a poco, el pesado árbol comenzó a rodar hasta liberar por completo la entrada de la cueva. Los animales pequeños salieron corriendo rápidamente para buscar un refugio más seguro y alto. Los tres héroes respiraron aliviados, mojados por la lluvia pero felices por su logro.

Cuando la tormenta pasó, un brillante arcoíris cruzó el cielo y el León admitió entre risas que sí había sentido un poco de miedo. Desde ese día, los tres supieron que en la sabana lo más importante no es ser el más fuerte, sino ayudarse mutuamente cuando el cielo se pone gris.



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